hasta 1973 :: 1973-1992 :: desde 1992

 

"Lautaro, tierra roja..."

Patricio Castillo nació en 1946, en Lautaro, provincia de Cautín, más conocida como "La Frontera", al sur de Chile. Tierra de mapuches, de flora y fauna pródigas, favorecidas por las aguas tutelares del río Cautín.

Sus padres, violinista, él; pianista, ella; ambos profesores, le permitieron desde la más tierna edad el contacto con la música que habría de definir sus años venideros.

Entre los amigos de infancia, nacidos en el mismo pueblo y en la misma época, sobresalen los nombres de Gabriel y Horacio Salinas, quienes alcanzarían una gran importancia en la cultura musical contemporánea de Chile.

Realizó sus primeros estudios en la escuela 96 de Santiago, llamada "República de Palestina". Más tarde, en el Instituto Nacional de la misma ciudad, cursó sus estudios secundarios.

Es en 1960 cuando hace sus primeras incursiones en la guitarra: "Yo diría que fue el propio instrumento quien me interpeló, pues en esa época me interesaba más jugar fútbol que hacer música, mi madre había decidido tomar cursos de guitarra y compró una. Y yo, de un día para otro, se la quité y no paré más de tocarla."

Es en 1963 cuando inicia estudios de guitarra clásica, con la profesora Liliana Pérez Corei, en el Conservatorio Nacional de Música, que más tarde pasaría a depender de la Universidad de Chile.

"Tiempo de combate es hoy, igual que ayer y frente a frente se tiene que dar..."

"El 64 es un año importante. Las inquietudes políticas se están decantando y con grupos de fortuna, hechos con amigos, entre otros Gabriel y el Loro Salinas, estamos participando de manera modesta, pero militante en la campaña del Dr. Allende. Desgraciadamente la elección es ganada por el demócrata cristiano, Eduardo Frei Montalva, de triste memoria. Ese año, Horacio Salinas, que ya toca en el ballet Pucará, me invita a formar parte del elenco. Para mí es un honor y un placer pues es un ballet de alto nivel, el mejor de Chile en ese momento."

Por aquel entonces han venido surgiendo en Chile grupos musicales y solistas con una marcada postura política. Aparte de la legendaria Violeta Parra, que es de una genialidad que escapa a toda calificación y de la cual un gran número de artistas se inspiraron y tomaron ejemplo, se trata de un fenómeno nuevo en el folklore, por lo que la corriente es naturalmente denominada "Neofloklore". Los artistas expresan sus opiniones políticas por medio de su canto y el abanico de posturas es amplio. Por un lado están Isabel y Ángel Parra, Patricio Manns, Rolando Alarcón, Quico Alvarez y Víctor Jara, quienes constituyen el elenco de la "Peña de Los Parra" y asumen una tendencia claramente de izquierda, que se irá radicalizando más cada vez. Están los grupos militantes del Partido Comunista Chileno, "Millaray", "Lonquen" y otros. Habla Patricio Castillo: "Al "Cuncumén", en el que cantaba Víctor Jara no lo pongo en esta categoría porque siendo un grupo muy grande, no todos los integrantes pensaban en la misma línea". La mayoría se centraba más en la cuestión del "folklore puro". Estaban también Richard Rojas, Héctor Pavez y Gabriela Pizarro, entre otros. Había otra línea, entre los que estaban "Los Cuatro Cuartos", "Los de Santiago", "Los de las Condes", "Las Cuatro Brujas" cantantes como Pedro Messone, etc., todos con una filiación muy Democracia Cristiana. Finalmente, por un lado completamente opuesto, estaban los tradicionales huasos de siempre. "Los Huasos Quincheros", "Los Cuatro Huasos" y otros tantos huasos que representaban la derecha rancia y nacionalista, los dueños de la tierra, del dinero y del diario "El Mercurio".

1964 es un año en el que la toma de conciencia de la importancia del arte y de la cultura en el proceso revolucionario chileno comienza a decantarse claramente. La Revolución Cubana tiene una importante influencia en la clase obrera y los estudiantes chilenos y por ahí comienzan a surgir nuevas proposiciones más cercanas a las posiciones de la gente de la Peña de los Parra, que a la posición partidista de grupos como "Millaray".

La propuesta del "Neofolklor" no sólo es un cambio en el contenido de las letras de las canciones, es también, y sobre todo, una nueva manera de concebir la música y las formas musicales. Si uno analiza las canciones de "Los cuatro cuartos", por ejemplo, se encontrará una orquestación elemental: una guitarra y un bombo legüero (éste recuperado del folklor argentino, pues los cuartos tienen su modelo sacado del grupo argentino "Los Huancahua" y de los "Trovadores del norte"). Cuatro voces armonizadas de manera clásica: un tenor, dos barítonos y un bajo. Los arreglos vocales se aventuran a veces (pero muy tímidamente) en las disonancias.

"En esa época sin embargo, pensábamos que todos podíamos ser amigos y compartir esta historia democráticamente aunque pensáramos diferente. Yo soy un ferviente admirador de la "Peña" y además toco en un gran Ballet Nacional. En estos grupos y en los que vendrán después, muy por influencia de Violeta Parra, (que fue la primera a utilizarlos), se comienzan a incorporar los diversos instrumentos latinoamericanos, lo que da una nueva dimensión a la música y al carácter ideológico de la cuestión cultural, pues en ese plano se rompe con el nacionalismo imperante en épocas anteriores, y se toma conciencia de una realidad común a nivel continental".

En el año 65, Patricio Castillo ingresa en la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, donde realizará durante los siguientes cinco años estudios de filosofía. En paralelo, asiste a la Escuela Vespertina de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile, donde realiza estudios de composición, armonía, contrapunto, orquestación, teoría y solfeo, historia del arte, análisis musical y piano complementario.

La vida musical de Patricio está indisolublemente ligada al desarrollo de la música chilena actual. Su participación en el proceso comienza muy temprano, de manera privada y luego en la creación de grupos, de pequeños conjuntos en el liceo y su participación en grupos generados por el rico movimiento folklórico que se desarrollaba en Chile en la década del 60.

Los primeros conjuntos son de neto corte argentino, fuertemente influenciados por grupos como "los Chalchaleros", "los Fronterizos", "los Quillahuasi", etc.

En ese momento también se hace presente la fuerte influencia de Atahualpa Yupanqui y de Eduardo Falú. Se trata del descubrimiento de una temática reivindicativa desconocida hasta entonces en la canción de corte folklórico, dado el carácter costumbrista y paisajista de la llamada música chilena de aquella época y también la valoración mayor de la guitarra como instrumento no sólo de acompañamiento, sino como instrumento solista, con un alto nivel de ejecución. Estas influencias tendrán un peso decisivo en el sentido artístico de las experiencias posteriores.

Más tarde será el conocimiento del verdadero folklore chileno que comprende la música mapuche y otras manifestaciones netamente populares. Cabe recordar que en las década de los 50's y 60's, el "folklore nacional" representaba sólo a la oligarquía terrateniente y sus figuras estereotipadas: "el huaso" y "la china" o "chei" que era el femenino del "huaso". Su contenido ofrecía una visión restringida y clasista que ignoraba al verdadero trabajador de la tierra y olvidaba su poesía, su música y hasta sus instrumentos musicales (el guitarrón de 25 cuerdas por ejemplo). Ante esta circunstancia, la revaloración de los elementos fundamentales y auténticamente populares del folklore chileno y de la música andina es una tarea necesaria. Es en esta línea la que dará una configuración más clara a la personalidad musical que comienza a desarrollar Patricio Castillo.

La Peña de Los Parra y su incorporación a Quilapayún

Por aquel entonces, conoce a Violeta Parra, Héctor Pavez, Gabriela Pizarro y a Margot Loyola, que son en esa época los más importantes recopiladores y cultivadores del folklore nacional. Conoce también a los conjuntos "Cuncumén" y "Millaray", a Richard Rojas y a Iranio Chavez, de quien aprende gran parte de la música y danzas de Chiloé. Es en el "Cuncumén" que ve por primera vez a Víctor Jara con quien ligará mas tarde una colaboración importante y una gran amistad.

Es de los primeros en frecuentar la "Peña de los Parra" desde su inauguración hasta el cierre del lugar, el sábado 8 de Septiembre de 1973. Al inicio como público, después como colaborador y participante del elenco.

Durante 1964 y parte del 65 es músico de la orquesta del "Ballet folklórico Nacional PUCARA" y cumple sus primeras actuaciones profesionales en el Teatro Municipal de Santiago, en el Municipal de Viña, en el Cariola de Santiago y realiza algunas giras al interior del país.

"El año 65, en ocasión de las Fiestas Universitarias de Primavera, -cuenta Patricio- hicimos una presentación conjunta con la "Camerata Mapuche" dirigida por el jefe Lautaro Mankilef, en el salón de actos del Instituto Pedagógico. Allí me contactó por primera vez el Quila. Era mi costumbre andar siempre con una quena en el bolso. Donde se pudiera me ponía a estudiarla. Lo hacía con mucha frecuencia en los jardines del instituto pedagógico donde era estudiante. A causa de eso fui invitado al naciente Quilapayún, pues el flautista que tenían había anunciado que estaría sólo hasta el momento en que encontraran uno definitivo. Lo cierto es que se fue muchos años más tarde y que yo integré naturalmente el grupo como guitarrista".

"El trío tocaba tres instrumentos: charango, bombo legüero y pincullo o pinquillo (suerte de quena, pero con boquilla). Conmigo a la guitarra se transformaba en un sonido muy compacto. Aunque éramos ya un cuarteto, el nombre quería decir "tres barbas", en homenaje a los barbudos héroes de la Revolución Cubana. Estábamos de acuerdo. Las voces eran un poco disparatadas, pero cumplían el rol. Había un tenor (Julio Numhauser), un barítono - tenor (yo), un barítono (Julio Carrasco) y un barítono bajo (Eduardo Carrasco).

La carrera de este Quilapayún empezó allí mismo. Desde el salón en casa de Julio Numhauser. Salimos tan convencidos de nuestra calidad, después del primer ensayo, que nos fuimos esa misma noche a la Peña de los Parra a proponer el grupo y a pedirle a Ángel que nos dirigiera. La respuesta no fue positiva, así que nos fuimos a la peña de la Universidad Técnica que estaba organizada por el centro de estudiantes de esta universidad. Ellos nos dieron cabida inmediatamente y fue la confirmación en público de lo que habíamos sentido en privado".

En 1966, el conjunto Quilapayún gana varios festivales de música en Chile: el festival "Chile múltiple", realizado en el casino de Viña del Mar, el "Festival de Festivales" organizado por René Largo Farías, uno de los grandes responsables del desarrollo de la difusión de la música chilena en Chile, quien tenía una emisión llamada "Chile ríe y canta" en la radio. Gracias a esos premios, el grupo logra firmar un contrato con el sello EMI Odeon y realiza la grabación del primer LP. "Quilapayún" (por razones inexplicadas, en la carátula del disco aparece en la foto Carlos Quezada y no Patricio Castillo como debería ser, dado que la participación de éste es mayoritaria en los temas registrados). Al final de este año Patricio Castillo se separa de Quilapayún. Son los comienzos de una readecuación de las relaciones entre las personas que configuran el grupo.

Violeta ausente. El Che en Bolivia.

"El año 67, un acontecimiento triste y revelador de lo que nosotros llamábamos eufemísticamente "el pago de Chile", o sea la marginación, el desinterés de los medios de comunicación, la pobreza y el aislamiento, la soledad, conducen a la Gran Violeta Parra a terminar con su vida. Esto provocó entre todos nosotros una gran conmoción y un gran pesar. Es para mí, además, un detonador que me impulsa a ir en busca de otros elementos, en la fuente. El amor por la música andina y la presencia del Che Guevara me conducen a Bolivia, acompañado por un compañero de la facultad de origen peruano. Fue un viaje iniciático, rico en experiencias y encuentros.

En Aiquile adquirí mi primer charango. Era de una sola pieza de palo de rosa y de los que llaman de acompañamiento. De 12 cuerdas de metal y tripa de gato. Un sonido mágico.

Con él comencé inmediatamente a ganarme la vida a la vez que lo estudiaba, tocándolo donde fuera y casi todo el tiempo. En las calles, en las escuelas universitarias, en las plazas, en el campo y hasta en los camiones que nos llevaban en stop (pagaba mi pasaje en música).

En la paz encontré a "Los Jairas" a quienes había conocido poco antes en Santiago en la "Carpa de la Reina" de Violeta Parra y viví algunos días en la "Peña Naira" de la Paz gracias al "gringo bandolero" Gilbert Favre, gran músico suizo, quenista y director del grupo. En Bolivia ese año, había una canción dedicada a él. Era el "hit" del año. Decía el refrán: "lero, lero, lero, lero, lero, lero, lero, lero, gringo bandolero" era un huayno. Se cantaba con Re7, Sol mayor, Si7, Mi menor y era una historia de seducir cholitas de manera desenfrenada.

Coincidí con las fiestas de la Paz, gracias a lo cual pude descubrir las verdaderas bandas de zampoñeros y la fuerza de la música precolombina que ellos interpretaban. Un grupo inolvidable para mí fueron "los Choclos de Bolivia" que era la orquesta de los lustrabotas de la Paz".

"El charango fue una historia aparte. Durante un período dejé la guitarra para dedicar todo mi tiempo a este instrumento fascinante. De vuelta de Bolivia, traía varios temas musicales que había aprendido y que integraron el repertorio de Quilapayún a mi reingreso: "El Yaraví y Huayno", el "Huayno 1, 2, 3, 4" que tenía otro nombre y que yo olvidé, un solo para charango, "El Jiji", etc. Algunos de ellos continuamos tocándolos actualmente".

"Pasé entonces a ser un músico polivalente, pues aprendía rápido a tocar los diferentes instrumentos folklóricos. Después del charango, fue el cuatro venezolano, luego el tiple colombiano, de allí el guitarrón chileno (que sólo grabé con los Jaivas en una cueca "La Quebrada de Ají" y tal vez más tarde en algún otro disco grabado en Europa).

Por otro lado también seguía con la quena, un poco con los sikus y las zampoñas y de allí pasé al estudio de la flauta traversa clásica. Estos instrumentos, los utilicé todos en diferentes discos y con diferentes músicos y no siempre en la música folklórica sino en otros estilos y sobre todo en la búsqueda de una música de fusión de elementos tradicionales con proposiciones más de vanguardia. En el fondo era un entrecruce de influencias de música eminentemente latinoamericanas y cuestiones del jazz y de la música docta, de conservatorio".

De vuelta en Santiago, al poco tiempo, la noticia terrible. El Che Guevara ha sido asesinado en Bolivia.

La Nueva Canción Chilena

"Los años 1968-70 fueron muy productivos. No sólo el trabajo con el Quila, sino ya las primeras colaboraciones con Víctor Jara, con los Jaivas y con la Peña de los Parra.

Fueron los momentos de intenso trabajo "callejero" con el grupo. Las actuaciones en las minas del carbón en Lota al sur de Chile, de las oficinas salitreras del norte grande, así como de las minas de cobre de Chuquicamata. En los yacimientos de petróleo en la Patagonia, (Puerto Porvenir) Cientos de presentaciones públicas en las manifestaciones de obreros y estudiantes, y en la campaña presidencial del doctor Salvador Allende y la Unidad Popular.

En el 69, Ricardo García, que fue un importante disc jockey chileno, se dio cuenta del fenómeno anteriormente descrito, de politización de la canción folklórica. Se dio cuenta también de que en la tele pasaban sólo los de derecha, (por lo menos con mucha más regularidad que los de izquierda, considerados como subversivos) y que el término "neofolklore" no cubría la necesidad de claridad y de diferencia que había entre los "Cuatro Cuartos" y "Quilapayún". Y fue en ese momento que logró organizar un evento crucial de la cultura musical chilena: el "Primer Festival de la Nueva Canción Chilena"

Lo importante es que de este festival, se originó lo que se llamó más tarde, "Movimiento de la Nueva Canción Chilena" al cual pertenecieron prácticamente todos los artistas de izquierda en Chile". Fue también el año de una importantísima gira a Uruguay junto a Víctor Jara.

La gira a Uruguay, "La tierra del viejo Artigas..."

Nuestra presencia en Uruguay partió de la iniciativa de las Juventudes Comunistas de Uruguay que celebraban su congreso, de invitarnos a participar en éste en tanto que delegación de la JJ CC junto con Víctor Jara. Era naturalmente una gira de doble carácter: político y artístico. Pero era al mismo tiempo descubrir otro país de América Latina, sometido a un régimen dictatorial y militar y en efervescencia revolucionaria. Era la época de la lucha revolucionaria animada especialmente por el movimiento Tupamaro.

Nosotros teníamos noticias, información de lo que pasaba en Uruguay y resultaba muy interesante de ver esta realidad y de vivirla en el Uruguay directamente. Para mí, se trataba de la lucha heroica del pueblo uruguayo por su libertad, por una vida mejor y más justa, y por su independencia política y económica. Se encuadraba perfectamente en la lucha de todo el pueblo latinoamericano por su liberación del imperialismo norteamericano.

Nosotros, en Chile estábamos en plena lucha de apoyo al pueblo vietnamita y siguiendo atentamente el proceso revolucionario cubano. Sin embargo, nuestro país, con todos los problemas que tenía, era formalmente una democracia y nada dejaba prever lo que sucedería cuatro años mas tarde. En ese sentido, Uruguay era un revelador del futuro, pero nosotros no entendíamos esa realidad como una advertencia. Nos resultaba inconcebible la posibilidad de un golpe de Estado militar en nuestro país.

En Chile sin embargo había una gran efervescencia en el movimiento estudiantil que representaba la capa más sensible de la sociedad a los profundos cambios que se estaban anunciando a nivel continental y nosotros hacíamos parte de esta juventud.

Todo esto explica por qué era tan importante a mis ojos ir a Uruguay.

En Montevideo reinaba una cierta calma. Como las de las treguas después de la batalla, para contar las bajas. En ese ambiente desembarcamos del avión. Luego fueron los primeros contactos con la juventud, tan igual a nosotros, tan esperanzada y luchadora y fue un gran e inmenso abrazo fraterno. Hermanos... camaradas.

Vinieron los conciertos multitudinarios y vibrantes interpretativos de una conciencia común y continental El teatro "El Galpón" fue el escenario de un fenómeno de comunión con el público que era otra cosa que un concierto. Después, el contacto con los míticos artistas uruguayos... Viglietti, Zitarrosa, Los Olimareños, El Sabalero, Numa Moraes... gentes de teatro...

En el primer LP de Numa Moraes, dejamos una pequeña colaboración de quenas y charangos.

Pero fuera de la fiesta con nuestros amigos, a lo lejos, en las calles, a la vuelta de las esquinas se podía divisar, la presencia de los milicos que esperaban el fin de la tregua.

La Unidad Popular

En Septiembre del 70 es elegido presidente de la república, el médico socialista Salvador Allende. Después de las felicitaciones del caso, y siendo miembro de Quilapayún, Patricio Castillo es invitado a una reunión con el flamante presidente, en donde éste otorga al grupo (integrado, además de Castillo, por Eduardo Carrasco, Rodolfo Parada, Guillermo Oddó, Carlos Quezada y Hernán Gómez) la calidad de "embajadores culturales del gobierno popular". Algunos días más tarde el grupo partía en gira por Europa del Este, y luego Francia y otros países de occidente, gira que culminaría en Cuba, para de ahí regresar a Chile.

"Todo este año fue dedicado al montaje y grabación de la edición original de la "Santa María de Iquique", Cantata popular de Lucho Advis. (Debo decir que este título, en ese orden, fui yo que lo di. Cuando se planteó la cuestión de qué nombre ponerle a esta obra y sobre todo en la carátula del disco)".

La gira por Europa, fue la etapa final de la primera colaboración de Patricio Castillo con Quilapayún. Desacuerdos importantes en el plano humano y artístico fueron la causa de la ruptura de la relación.

En los 70 por iniciativa y orientación de la comisión de cultura de la JC había comenzado ya la discusión sobre el arte… sobre la orientación que debería tomar, sobre si la vanguardia debía recoger las influencias o no del exterior o de otras corrientes… que si debía concebirse, la canción desde una perspectiva "realismo socialista"... y habían pues, comenzado también los sectarismos. La discusión se prolongó durante los tres años de la UP y la canción sufrió en gran parte una especie de sumisión a la propaganda. Por otro lado el contexto político dificultó la evolución de la experimentación en el terreno creativo. Y por qué no decirlo, hubo también una especie de estigmatización de las tendencias distintas a las de la NCCH. El problema tocaba cuestiones de fondo y de forma. Peor, todo eso terminaría de manera súbita en septiembre de 1973, ante el embate brutal del Golpe de Estado. Sin embargo, a poco andar, en el exilio, resurgieron esas mismas discusiones y el mismo tipo de reacciones sectarias. Este modelo se repitió en el teatro, en la pintura, y en la danza.

"En 1971, de regreso a Santiago, comencé el trabajo de colaboración con la Peña de los Parra. Éste empezó un poco antes. Después de la ruptura con Quilapayún, trabajamos someramente con Isabel Parra. Viajamos a Londres donde encontramos al pianista chileno Roberto Bravo y luego de un par de actividades yo regresé a Santiago.

Para entonces Quilapayún era ya una celebridad y Patricio Castillo era una figura fundamental dentro del movimiento cultural chileno y latinoamericano, por lo que su salida del grupo amenazaba con provocar ese tipo de escándalos mediáticos que tanto gustan a ciertos sectores informativos en América Latina. Patricio responde adoptando una postura digna y coherente con su compromiso social y artístico:

Mi ruptura con Quilapayún ya había hecho correr tinta en la prensa chilena y yo los disculpé públicamente para evitarles problemas de prestigio y no hacer el juego a la derecha que se interesaba a desprestigiar nuestro movimiento".

Los años de la Unidad Popular

" Con la Unidad Popular, ahora somos gobierno…"

A partir del año 1971 La colaboración de Patricio Castillo. Con Victor Jara se hizo mas intensa. Participando Patricio en la elaboración de varios arreglos y en la ejecución de diferentes instrumentos en la producción fonográfica de este artista.
También desarrolla una estrecha colaboración en grabaciones de los Jaivas y otros artistas.
Entra a formar parte de la Peña de los Parra, como acompañante de Isabel. También toca en el grupo "Los de la Peña" y comienza a producirse como cantante solista ocasionalmente.
Compone y ejecuta la música para una pieza de teatro dirigida por el mimo Noisvander,
para el canal 9 de televisión.
Es nombrado a cargo del departamento de música de telefilms del Instituto de Perfeccionamiento de profesores, dependiente del Ministerio de Educación.
Realiza la musicalización de tres documentales sobre educación campesina según el sistema de Paulo Freire.

Hacia finales del año 71 es contratado por Carlos Guerra, para formar parte del grupo "Los Incas" para lo cual debe viajar a Francia otra vez.

Este fué un año de militancia. El ambiente en Chile era de fiesta , de celebración de esta magnifica transición al socialismo y "el pueblo paseaba sus banderas rojas" como decía Violeta. Había que ir al campo, recorrer el país de sur a norte trabajando con la gente, discutiendo todo tipo de problemas "haciendo conciencia" . Se estaba poniendo en marcha el programa de la Unidad Popular, la reforma agraria, las nacionalizaciones de las riquezas básicas y de lo que se denominaba las empresas estratégicas, la cultura para todos. La creación de la editorial "Quimantú", sobre las cenizas de la ex editorial "Zig Zag" - ahora nacionalizada- permitiría la edición de miles de libros y revistas a precios muy módicos y darían la posibilidad a todo el mundo de acceder a la lectura. La reducción del analfabetismo a nivel cero había comenzado. Tal como se había nacionalizado la editorial, ocurrió con el sello RCA Victor. Esta empresa, implantada en Chile durante muchos años, pasó a llamarse IRT y fué el primer editor de música grabada del Estado. En este sello se grabarón importantes obras durante los tres años de la UP , porque poseía estudios y la nueva dirección proponía una apertura a nuevos grupos y tendencias musicales, dentro de un plan de trabajo amplio y despojado de los intereses estrictamente financieros. Marcaba esto un cambio de política en la orientación de los sellos grabadores hasta entonces. Cabe decir, que antes que IRT hubo editores como DICAP, o el sello de la PEÑA que tenían otra política que el mero comercio, pero no disponían de estudios. Ahora estaba la infraestrucura además.

Se desarrollaban planes para atender las necesidades básicas de la población. El medio litro de leche por niño, diariamente (cosa que podría parecer medida demagógica no era tal) era un primer paso necesario para terminar con la desnutrición y la mortalidad infantil.
Ese verano partió de la estación central de Santiago "el tren de la cultura" en una gira extraordinaria por el sur de Chile. Esta experiencia fué la primera, y creo la única en toda la historia de Chile y no sé, si en el resto del continente, alguna vez se hizo algo parecido.
Experiencias nuevas , asimiladas a nuevos departamentos ligados al ministerio de educación, en espera del ansiado nuevo ministerio de la cultura, hicieron su aparición.
La creación de centros de vacaciones para las familias obreras y sobre todo para dar tiempo libre a las madres que nunca habían dejado sus labores de dueñas de casa. Atendidos por estudiantes de las diferentes escuelas universitarias que tuvieran que ver con el área. Era en cierto modo una doble acción porque los estudiantes ponían en práctica los conocimientos adquiridos, y las familias conocían el descanso..

En Francia la gente hablaba de la "experiencia chilena" y muchos latinoamericanos y de otraorígenes querían ir a conocer el "proceso" chileno en directo y muchas veces haciendose una idea muy desconectada de lo que era en realidad.

Patricio se siente atraído también por la llama del "proceso de transición al socialismo por la vía democrática" y en el mes de Agosto del 72 regresa a Chile, después de una corta experiencia con "Los Incas". Se reintegra enseguida a la Peña, y comienza a trabajar con el duo "Los Amerindios", integrado por Julio Numhauser y Mario Salazar. Con ellos realizará la música para el film de Alvaro Covacevich, "El diálogo de América". (documento filmico sobre una entrevista entre Salvador Allende y Fidel Castro).
Integra, además el departamento de difusión cultural poblacional, de la Casa de la cultura de Ñuñoa.
Realiza nuevas experiencias como la creación del "grupo de experimentación musical" inspirado de la experiencia del grupo de experimentación sonora del ICAIC (Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográfica)

"Yo me quedo a cantar con los obreros, en esta nueva historia y geografía..."

"Desgraciadamente hacia finales de este año, el desabastecimiento provocado por la campaña de destabilización del gobierno popular, por parte de la derecha y sus aliados , más la intervención de la CIA, hacen imposible la continuación de un trabajo en condiciones normales. En ese período, la anormalidad es la norma.
Los camioneros están en huelga y practicamente todo el abastecimiento del pais depende de ellos.
Nos encontramos en una etapa de crisis a la cual hay que hacer frente. El gobierno popular pone en funcionamiento una gran cantidad de camiones estatales para palear el problema de las huelgas a repetición de los transportistas. Y llama a trabajo voluntario para cargar, manejar, y descargar alimentos y productos esenciales para la vida de la nación.
En eso nos volvemos a encontrar con Victor. Ya no es solo la grabación o los arreglos, ahora es cargar camiones con sacos de harina, con cereales, con lo que haya , para que la gente tenga que comer. Porque la situación en Chile cambió..Seguimos , sin embargo trabajando en la Peña, en la IRT , con los Amerindios, con Victor, con la Chabela".

La situación internacional de Chile tampoco es mejor. Si bien es cierto que los pueblos del mundo son solidarios de la experiencia chilena, el imperialismo yanki, o sea la acción política de Nixon y Kissinger sobre Chile, se hace sentir con fuerza. Entramos en una fase similar a la de Cuba. Una suerte de bloqueo del comercio de exportación de Chile asi un barco cargado de cobre, que debía ser descargado en Le Havre y luego en Rotterdam es rechazado por estos dos puertos so pena de incautar la carga.

Los artistas también sufren los efectos de la embestida : "En una corta gira por Ecuador , con Angel e Isabel Parra, nos toca comprobar de cerca esta situación al tener graves incidentes luego de un concierto en Quito".

"las hojas fueron rotas por ráfagas tenaces..."

En el 73 este proceso de deterioro se acentúa más y más. Ya se hace dificil realizar conciertos y la peña comienza a tener dificultades de funcionamiento. Hay un ambiente de pre guerra civil en el pais y se hace de todo para evitar esta situación. En ese ambiente aparecen por primera vez en Chile Silvio, Pablo y Noel...la Nueva Trova Cubana. Los muchachos de la nueva ola de la canción revolucionaria cubana. Vienen invitados por el PC que está de congreso ese año.
Dejemos que Patricio mismo nos de testimonio de esos días agitados:
"A nosotros nos toca recibirlos y es natural pues si están en Chile es por obra y gracia de Isabel quien los ha conocido al final de ese viaje el año 71 y de Gladys Marín, secretaria general de las JJCC quien concreta esta invitación. En ese momento no nos podemos imaginar que al final del 73 serán ellos quienes nos recibiran en el aeropuerto de la Habana, y nosotros, en calidad de exilados".
"En el mes de Julio fuimos invitados a la RDA al festival mundial de las juventudes democráticas que es en agosto. Vamos con una delegación muy numerosa de artistas y políticos entre los cuales estaba Gladys Marín .
Es mientras estamos en Berlin, que ocure el primer intento de golpe, llamado el tancazo. Se ha tratado de un test para identificar la correlación de fuerzas interna del ejercito en vista a una posterior depuración".
"De vuelta a Santiago, el clima de violencia es insoportable y se hace cada vez mas dificil trabajar, abastecerse, opinar. La inseguridad ciudadana se instala fuertemente y nosotros , en nuestra calidad de militantes somos solicitados muy seguido, para defender los locales del la JC o del Partido, o para mas trabajos voluntarios de abastecimiento etc. Allende nombra ministro del interior al general Carlos Pratt lo que significa que ya hay control militar de la calle, lo que no impide el "tancazo" ni las acciones paramilitares de "Patria y libertad", el brazo armado de la ultraderecha nacional.
El sábado 8 de Septiembre Allende manifiesta el interés de vernos y envía un emisario a la "Peña" para invitar a todos los artista que allí trabajamos a su casa en la precordillera de Santiago.
El domingo 9 recibimos en casa a un colega quien nos anuncia la inminencia del golpe.
El martes 11 nos despertamos con el ruido de los aviones que preparan el bombardeo de la Moneda.
Es el golpe de estado de Pinochet en marcha".

Después del triunfo del doctor Allende en las elecciones presidenciales de 1970 y en el calor de los festejos del triunfo, fuimos citados oficialmente en la Moneda para una reunión con él. Recibidos con expresiones de cariño, muy afectuosamente y con el reconocimiento a nuestra labor de información popular y de cultura, fuimos nombrados embajadores culturales del gobierno de la UP (en todo caso gobierno de Chile).

Teníamos ese año, hacia el mes de Octubre, una gira por Europa, que comenzaría por nuestra asistencia y participación en el "congreso mundial de juventudes democráticas" a realizarse en Budapest. Esta gira nos fue aportada por las JJCC, como incentivo y reconocimiento a nuestro trabajo, y evidentemente a nuestra militancia en ésta. También era partícipe Isabel Parra y con el mismo grado de embajada cultural que el conjunto Quilapayún.

Para mí se trataba de una experiencia que me aportaría la prueba del éxito extraordinario del sistema socialista y era una enorme suerte de poder comprobar directamente (en vivo) las maravillas del desarrollo de la revolución socialista en los países del este de Europa. Efectivamente, viajamos por varios de estos países: Hungría, la URSS, Rumania y la RDA.

La Cantata "Santa María de Iquique" era un gran éxito artístico y popular y ya comenzaba a ser conocida en América Latina. El trabajo en colaboración con Luís Advis se hizo muy intenso ese año.

Por otro lado, se comenzaba a colaborar también con Sergio Ortega, quien era mi profesor de composición en el conservatorio, y personalmente y en colaboración con Víctor Jara, Celso Garrido Lecca y Patricio Bunster (coreógrafo), comenzaba la preparación del ballet "los siete estados" (que nunca fue terminado).

Desgraciadamente mi relación personal con la dirección del grupo distaba de ser la mejor y ya antes de partir en la gira "europea" hubo un conato de reemplazarme por otro músico, quien no aceptó. Pero eso lo supe mucho después.

La gira misma fue de un interés artístico relativamente importante. El grupo logró hacer contactos que sirvieron a su desarrollo posterior y a la firma de contratos de edición de discos en Europa, pero las grandes esperanzas que yo me hacía con respecto del porvenir social y político, resultaron no corresponder a la realidad.

Al principio resultaba muy impresionante la diferencia entre la realidad de un país tercermundista, "en vías de desarrollo", como se decía en esa época, y la opulencia de una ciudad como Budapest, con su grandioso pasado imperial presente en la arquitectura y el standard de vida de los húngaros (que sin ser ricos vivían muy bien).

Nosotros estábamos habituados a la propaganda anticomunista mundial y que en Chile era muy fuerte y de toda la vida, por eso este primer golpe de vista resultaba impresionante y demostraba la mentira de dicha propaganda.

No había pobres, ni mendigos, ni niños abandonados debajo de los puentes, como a menudo veíamos en nuestra pobre realidad. La gente se veía bien vestida, bien alimentada, saludable, de un alto nivel cultural.

Actuar en el cuadro de un evento mundial, fuertemente politizado, habría sido una experiencia difícil para cualquier grupo musical que no tuviera la experiencia de participar en este tipo de situaciones, pero para nosotros no solo era natural, sino que además era querido. Nos resultaba tan importante el exponer nuestras ideas y proposiciones artísticas en este ámbito de encuentro y de discusión política, además de representar al reciente gobierno popular de Chile, que representaba nada más ni nada menos que el "tránsito del capitalismo al socialismo, por la vía de la elección universal y democrática" sin recurrir al enfrentamiento armado hasta entonces intrínseco a toda revolución.

Después fue Moscú, con toda su imaginería, la plaza roja, el Kremlin, la basílica de San Basilio, el grandioso desfile de conmemoración de la revolución de Octubre, el invierno blanco y frío, el té con vodka (llamado también con "malicia" por los chilenos residentes), etc.

Recorrer la URSS y ver cómo cada sindicato tenía su propio conjunto de teatro, de ópera, su orquesta, y salas donde presentarse, era para nosotros el sueño dorado a construir en nuestro propio país. Escuchar una orquesta sinfónica de niños, una experiencia que nos hacía ver a qué punto éramos incipientes. Cada una de esas cosas era como una gran lección de humildad para la autovaloración.

Era eso, la valoración de la cultura en la sociedad socialista. Aparte de las grandes instancias culturales y profesionales del arte (Mosfilm por ejemplo) o los grandes teatros mundialmente conocidos, había esta forma de cultura popular con los medios para producirse y donde la creación no estaba exenta.

Actuamos en el palacio de los congresos de Moscú. Una sala enorme y llena de rusos. Nunca supe si habíamos tenido éxito o no. Yo creo que aplaudieron mucho, pero de ahí a separar lo que era formalismo de lo que era apreciar nuestro trabajo, había un mundo. Actuamos también para los estudiantes de la "Lomonosov" donde había una gran cantidad de estudiantes latinoamericanos y algunos conocidos, como la RP, hermana del célebre HP, gran folklorista chileno.

Más tarde fuimos a Ucrania, Kiev, ciudad resplandeciente y rica. Muy moderna además. O por lo menos me pareció. Lo cierto es que nos hicieron visitar una fábrica de diamantes industriales. Una fábula. En todas esas visitas, reuniones con los dirigentes sindicales y otras autoridades locales y vodka por litros... tipo 9 de la mañana.

De allí al campo. Lugares históricos y monumentos a los caídos durante la Segunda Guerra Mundial, se sucedían.

Visitar una granja colectiva ("koljoz") fue una gran experiencia. Fabricaban salmones en criaderos y otros pescados (no sé si fuera una práctica corriente en otros países en esa época, aunque hoy en día es banal). Hacían tomates hidropónicos (cosa que se hace mucho actualmente) pero en esa época era un gran descubrimiento eso de plantar en unas suertes de canaletas de metal y madera llenas de arena y productos fertilizantes y regadas "científicamente" (como el materialismo dialéctico).

Es cierto que tratar de producir tomates en Ucrania en pleno invierno es una aventura científica.

Otra cosa eran los trenes soviéticos. Yo creo que no hay nada comparable. Yo había visto una película en Chile... "La balada del soldado", donde había una larga y romántica secuencia que pasaba en los trenes.

Ahora, se trataba de un tren muy moderno, con locomotoras diesel, varias, vista la longitud del convoy. No me acuerdo de la cantidad de vagones, pero nosotros estábamos como en el 26 y era como la mitad del tren nomás.

Llegar allí en el andén de la estación de Moscú, cargando todo el material, del grupo y personal, era muy cansador.

Entre Moscú y Kiev habría sus buenos tres días de viaje. En el tren se estaba bien. Los carros equipados cada uno con sus camarotes y sus samovars y sus mesitas para comer y tomar té y cada uno con su mamacha o mayordoma o qué sé yo, encargada del orden del aseo y del control de todo lo que pasara en él. Cada cosa seguía un orden riguroso y preestablecido y cada acto estaba sujeto a horarios bien determinados e inamovibles, de manera que mismo si no había nada que hacer durante tres días, aparte el viaje, ni modo de ponerte a practicar o ensayar tu guitarra o echarte en tu camarote a leer. Podías pues jugar ajedrez o dominó o cartas, y podías leer, pero sentado. Y no se podía comer sino en las horas previstas para eso. Verdad es que la alimentación estaba comprendida en el pasaje y era la mismísima mamacha la que se encargaba de este asunto. En la mañana del segundo día de viaje, a las 7 de la mañana, sonó la diana en el carro. Yo seguí durmiendo como si nada. Diez minutos más tarde la mamacha me interpeló en ruso y yo le respondí en buen chileno que me dejara en paz para seguir durmiendo. No hubiera hecho tal de saber que dos minutos después volvía a la carga y esta vez armada de un escobillón con el cual procedió a sacarme de la litera manu militari, con la consiguiente hilaridad de todo el vagón.

En el kolhoz fuimos recibidos por una dirección política y campesina que nos aseguraba que ese sistema de producción era la panacea mundial y que eran capaces de alimentar a toda la URSS y al resto del mundo también.

A lo mejor era cierto, pero eso nunca lo supe de verdad.

Lo que si era claro es que tenían una manera de festejar especial. Nos ofrecieron una suerte de banquete con los productos de su propia producción y regado con muchísimo vodka.

En el fragor de la "batalla" se planteó un duelo de quien bebía más. Los chilenos contra los ucranianos. Lamentablemente, el designado para la batalla de trago por parte de los dueños de casa no fue otro que nuestro traductor, Yury (no sé por qué todos los traductores rusos se llamaban Yury), lo que tendría consecuencias bastante nefastas cuando se llegó a la hora de los brindis y los discursos.

Por parte nuestra le tocó (nunca supe por qué) a Hernán Gómez, que no era precisamente el mejor bebedor del grupo, ya que era casi abstemio. En todo caso Willy Oddó o yo mismo teníamos más experiencia y kms. en ese tipo de asuntos.

En cualquier caso las pérdidas eran de nuestra parte, puesto que Yury era nuestro traductor designado en Moscú y que hizo toda la gira con nosotros. No hubo en realidad representante de la cooperativa campesina en este duelo.

Los contrincantes se prepararon para la masacre. Yury se fue a la cocina y se zampó un enorme trozo de mantequilla, para impermeabilizar las paredes del estomago. Nosotros armamos un equipo para reemplazar las copas de vodka por copas de agua. Pero no podíamos cambiarlas todo el tiempo, razón por la cual Hernán terminó en un cuasi coma etílico y Yury también. Entre tanto, los brindis y el discurso se habían ido transformando en una majamama que nadie entendía. Con todo, el resto del personal también estaba muy emparafinado.

En parte de esta gira por la URSS nos acompañó un grupo de estudiantes chilenos, entre los cuales S. Al., que estudiaba cine. Era un chico de mi edad que había obtenido una beca del instituto chileno soviético de cultura después de pasar un concurso en Chile. Era de militancia DC lo que hablaba muy bien de la ecuanimidad de los jurados de este concurso, que no elegían en función de las ideas políticas de los estudiantes, sino más bien del talento y la capacidad de trabajo de cada uno. A mi me sorprendió saber esto, acostumbrado que estaba a un país donde todo se hace por amistades, pitutos, coimas y otras gracias de esas.

Con este muchacho hicimos buenas migas durante el viaje, e incluso armamos una pequeña y ocasional banda de rock para animar las frías y calientes noches de esa tournée soviética.

Algunos años más tarde él se graduaría como realizador de cine, en Moscú, en los estudios Mosfilm, y bajo la tuición y dirección del gran cineasta soviético Roman Karmen.

Yo tuve el privilegio de componer y ejecutar la música de su film y examen de grado, "La noche de Chile". Pero eso fue mucho después. En ese momento, ni él ni yo nos imaginábamos el destino de nuestra pequeña revolución chilena.

Después de la URSS fue Rumania........

Extraña experiencia. Ahí, en Bucarest, nos pusieron una traductora que curiosamente se llamaba Cornelia. Al grupito le daba mucha risa este nombre, especialmente a las señoras de los casados del grupo, pero ella era una mujer muy pálida y muy triste. Depresiva, nunca se sabía si era porque odiaba el régimen, o porque no le gustaba su trabajo, o porque simplemente no se gustaba ella misma, y contagiaba a todos de este mal humor y de esta grisácea manera de ver el mundo.

"Cornelia... llévanos a ver un museo... cómo no va a haber un museo en Bucarest".

Noooo!! Aquí no hay nada. Nunca pasa nada y es muy aburrido...

"Cornelia... llévanos a ver un espectáculo, vamos a un buen restaurante típico".

Noooo, aquí lo único que hay son gitanos, y la comida es mala...

Nos alojaron en un hospedaje para estudiantes donde había un grupo de italianos que andaban filmando una película. No supimos nunca si era un documental político o una película porno. Con la emergencia del movimiento hippy en Europa occidental, la pornografía se estaba empezando a desarrollar poderosamente y realizar films de esta categoría resultaba mucho más barato en cualquier país del este que en Italia (según se oía decir). Pero lo cierto es que era muy bueno que esos italianos estuvieran allí. Por lo menos yo me sentía, o los sentía, más cerca de mi mundo original que a la gente (que no veíamos por ninguna parte) de este lugar tan extraño.

Mucho después, en tournée por Italia con I P. en el "Piccolo teatro de Roma" apareció entre el público uno de estos cineastas para saludarnos y manifestar su solidaridad con los chilenos que padecíamos el exilio a causa del golpe militar.

Llegó el momento del concierto, y nos llevaron a un barrio de extramuros, a un teatro que más me pareció un gimnasio o una carpa de circo. No recuerdo bien.

Lo que sí recuerdo es que estaba repleto de gente y que se parecían a los chilenos más populares. Por un lado me sentí asegurado y pensé realmente que estos se interesaban en nosotros, en nuestra cultura y en nuestro país, Y que serían ciertamente solidarios de nuestro proceso revolucionario y de Salvador Allende, etc.

El concierto incluía canciones revolucionarias de varios países del mundo, entre las cuales una soviética, que nosotros cantábamos traducida al castellano "Por montañas y praderas" (habíamos escuchado una versión de la coral del ejercito rojo). También una canción del folklore peruano negro, "A la mina no voy", donde Carlos Quezada cantaba una nota muy alta y en solo "abandonados de dios".

Si la primera canción desató las iras del respetable, la segunda encendió la hilaridad del mismo. Creo que ha sido el concierto más corto que he hecho nunca y también el más fracasado.

No alcanzamos a cantar cinco canciones. El público abandonó la sala después de una chifladera espectacular.

Nosotros nos quedamos lelos.

Nos entraron serias dudas sobre nuestra calidad de intérpretes, nos entraron también serias dudas sobre la justeza de la idea que nosotros nos hacíamos del mundo socialista, de la calidad de la relación entre los países hermanos, de la justeza de la política internacionalista, etc, etc.

En cualquier caso salimos en estado de shock de este conciertito que podríamos llamar un Waterloo en nuestra exitosa carrera artística.

Afortunadamente emigramos rápido y olvidamos también prestamente esta experiencia dolorosa que en mi caso fue como una revelación.

Los rumanos de carne y hueso, así como otros carnes y huesos de otros países de la órbita socialista, tenían los ojos puestos en un occidente que ellos imaginaban radiante y prometedor, lleno de cosas que ellos no poseían y de libertades que eran pura ilusión porque ignorantes de la verdadera realidad, creían que bastaba con querer todo para tenerlo.

Lo mismo ocurría en Checoslovaquia, o en Polonia donde la gente te hablaba de una represión interna que más valía evitar y añoraban las libertades del mundo occidental y sobre todo querían vivir a la manera de los americanos y sobre todo irse a USA a vivir.

La obnubilación era tal que no veían las propias cualidades de su sistema, sobre todo en cuestiones esenciales como la salud, la educación, la vivienda, el derecho al trabajo, el acceso a las universidades, la posibilidad de crear sin tener que trabajar en otras cosas "por mientras", o "para poder llegar", etc.

Solo pensaban en los jeans, en los automóviles americanos, en las medias de nylon, en un mundo a la Disney.

La influencia del hippismo hacía estragos en la juventud que entraba en la cuestión de las drogas y en la cuestión del slogan woodstockiano. Y yo creo que el sistema no sabía como reaccionar frente a este fenómeno que aparecía para su juventud, como la alternativa a un mundo súper estructurado.

La música rock y la pop music, jugaron un rol inmenso en la desestabilización del sistema socialista. Eran el sonido de la "libertad" (si sólo se hubieran imaginado de qué clase de libertad se trataba) y un canto de sirenas que penetraba fácilmente en las mentalidades infantiles de la juventud del mundo socialista desprotegida por la falta de experiencia e infantilizada por la sobreprotección del sistema. Porque este tipo de penetración ideológica era archiconocida en nuestro propio continente y no engañaba a nadie. Tanto tiempo que veníamos soportándola y resistiendo contra ella. Nosotros nos encontrábamos en una posición de lucha contra la penetración cultural americana y la aculturación de nuestros pueblos. Por eso nos bajaron a tiros.

Creo que, cuando llegamos a cantar a esa carpa cerca de Bucarest, la gente se esperaba un grupo "occidental" a la manera de los grupos de woodstock y no un lote de curas cantando canciones soviéticas (porque hay que decirlo: el uniforme de actuación del Quilapayún de esa época, era casi igual a la ropa que usan los curas ortodoxos).

Al FIN llegamos a PARÍS.

Para todo latinoamericano de esa época era el sueño total. La ciudad DESLUMBRANTE y llena de CRS pues estábamos solo a dos añitos del famoso Mayo del 68 y las reglas securitarias estaban todavía vigentes.

Después de tanto régimen "oficial" que nos tocó vivir en los países del este, llegar al aeropuerto de Le Bourget, resultaba divertido.

No hubo prácticamente control de pasaporte ni equipo de securitate esperándote, ni traductores, ni nada. Éramos en esta oportunidad totalmente libres y no dependíamos de nadie, pero al mismo tiempo estábamos solos. No había ninguna instancia a quien recurrir en caso de problemas.

Instintivamente dirigimos nuestros primeros pasos a la embajada de Chile para anunciar nuestra llegada y que en nuestra calidad de embajadores culturales nos dieran por lo menos alojamiento. El personal se ocupó someramente de nosotros.

Nos llevaron al Barrio Latino y allí nos buscaron alojamiento en unos hotelitos baratos (todo es relativo, y esta baratura era con respecto a la vida parisina y no con nuestros medios personales, sobre todo los míos que eran súper escasos) que teníamos que costear nosotros mismos. Nos dejaron pues, instalados en ese lugar y chao. Nunca más los vimos.

Los muchachos del barrio latino

Reunidos en célula de crisis, en una pieza del hotel donde dormíamos cuatro solteros del grupo, decidimos que era imprescindible encontrar trabajo para poder mantenernos en París el tiempo necesario antes de continuar la gira programada a través de los países nórdicos, la RDA para participar en el festival de la canción roja, y culminar en Cuba antes de volver a Chile.

Afortunadamente contábamos con Isabel, quien era nuestra verdadera guía parisina pues había vivido varios años con su madre Violeta y con su hermano Ángel, su hermana Carmen Luisa y Tita su hija mayor.

Ella conocía bien los tejes y manejes de la ciudad y los posibles lugares donde trabajar. Esa primera noche en París fue de prospección y visitamos lugares donde ya había trabajado Violeta y la propia Isabel. "La Candelaria" y "L’Escale", en pleno carrefour de l’Odeon, fueron los lugares que nos acogieron. Miguel, español de origen y ex cantante de ópera, era el patrón de la Candelaria, y L’Escale pertenecía al mítico grupo "Los Machucambos" de los cuales habíamos sacado repertorio en los inicios del Quilapayún.

En estos lugares se producían la flor y nata de la música latinoamericana. Los Paraguayos, Los Incas, Los Calchakis y en la cave de l’Escale, los mejores músicos cubanos de la época, muchos de los cuales habían hecho parte de grandes orquestas, como Lecuona, Pérez Prado y otros. Para mí resultaba una mina de conocimientos y experiencias y la posibilidad de conocer tanto músico que había escuchado y que no hubiera imaginado nunca que encontraría. Y no era todo. En la cave de la Candelaria podías ver teatro. Pequeñas piezas de Arrabal y otros autores contemporáneos españoles. De pronto te cruzabas con Jesús Soto o con Atahualpa Yupanqui y eso era demasiado grande para mí. En ese perímetro se encontraba el centro del mundo cultural hispanoamericano, se respiraba un ambiente de resistencia republicana antifranquista (solía cantar Paco Ibáñez en l’Escale) y de procesos revolucionarios de América latina. Eso era París, el Barrio Latino.

Estos dos lugares estaban verdaderamente marcados por Violeta Parra. Había repujados en cobre, máscaras en papier machée, arpilleras y pinturas de ella en los dos locales a parte de un bombo legüero que había quedado en la Candelaria desde su época de vida parisina.

Encontré amigos ya instalados en París que conocía de otras épocas.

Mario Alfaro, entrañable gambusino chileno, haciendo un doctorado de geología en la Sorbonne, fue el primero en aparecer. Nos conocíamos del ambiente montañero de Chile y encontrarlo junto a su compañera y otros amigos en pleno Barrio Latino fue una gran sorpresa y una gran felicidad. Más tarde jugaría un rol importante en mi vida de esos años.

Otro que estaba viviendo en París, para sorpresa mía, era mi antiguo examinador de aptitud guitarrística, ex profesor ayudante de la maestra de guitarra clásica Liliana Pérez Corei y ahora integrante quenista del grupo "Los Calchakis", Sergio Arriagada.

En esta nueva situación, nos encontramos colegas, trabajando en los mismos lugares.

La fauna integrada por un sinnúmero de músicos de todos colores y muchos de ellos disfrazados de incaicos o de gauchos era de cualquier nacionalidad. Se mezclaban con los latinoamericanos, holandeses, franceses, gringos de otros lugares, italianos, y otros españoles, toditos disfrazados de indios altiplánicos. Se explotaba la gran moda del "Cóndor pasa" de Simon & Garfunkel, sobre la versión instrumental de "los Incas" utilizada como background lo que había generado un fuerte conflicto de orden empresarial porque nadie pidió la autorización de utilizar esa versión como acompañamiento de la otra. Hubo sobre este famoso tema también una querella a causa de la autoría del mismo. No había grupo o indio solista, verdadero o disfrazado, que no tocara el "cóndor". Era exigido en todos los conciertos o animaciones latinoamericanas.

Pero se vivía en todo caso un ambiente de euforia altiplánica que nunca más ninguna otra música de Latinoamérica ha logrado igualar. Tal vez antes lo hubo por la música afrocubana, o por la música mariachi, aunque parece que lo que anduvo muy bien fue el arpa paraguaya, pero nunca tanto como la quena, el charango, las zampoñas, los sicus, etc. En ese contexto Quilapayún tenía grandes posibilidades de ser exitoso. Además estaba el ingrediente político de ser auténticos representantes de un proceso revolucionario chileno que era seguido con mucho interés por los franceses en general y por los filolatinos en particular.

Llegó el momento de ganarse la vida y pagar el hotel. Dividimos el grupo en dos, porque no cabíamos todos en el escueto escenario de "la scale o de la cande".

Después vino la audición en el Olimpia. Hubo una mano de apoyo para nos, que permitió este suceso. Esto se hizo un día por la mañana con asistencia de varios managers y algunos artistas de otros grupos, por ejemplo Carlos Guerra, de "Los Incas", el infaltable Miguel, de la Candelaria y un número de invitados y curiosos que llenaron parte de la sala.

Hicimos un mini recital en el cual incluimos el preludio instrumental de la cantata Santa María de Iquique. También una canción de Luis Advis que habíamos montado justo antes de la gira ("Comienza la vida nueva") que hacía parte del conflicto que yo tenía con la dirección "bicéfala" del grupo.

De esta actividad salieron varios contratos que nos permitirían respirar durante este lapso de tiempo que nos tocaba en París. Una emisión de tele, una animación en primera parte del estreno de un film de Alain Delon, en el cine Gaumont, después otra tele... cosas así.

Otra actividad importante en esos días fue tocar en el congreso del PC francés que estaba realizándose en Saint Denis, en la Banlieu Nord de París.

En esa oportunidad conocí al poeta y músico brasilero Geraldo Vandré, quien más tarde viviría en Chile.

Fue en la cave de la Candelaria que se terminó para mí la gira europea y mi participación en el grupo. Las diferencias de opinión sobre lo que debería ser línea a seguir, fue lo esencial del problema. Y la tozudez e incomprensión de la real importancia que había que dar en ese momento a un tal conflicto sellaron esta diferencia.

Me quedé solo y ellos se quedaron con el problema de cómo reemplazarme para las "teles" que había para fin de año.

A partir de ese momento, creo, comenzó el trabajo con Isabel Parra, con quien fuimos a Londres y encontramos al pianista Roberto Bravo, quien era en esa época agregado cultural de la "Chilean Embassy in London".

Pero ella debió continuar la gira con mis ex compañeros y yo, después de un corto periplo por Checoslovaquia, Austria e Italia con mis amigos geólogos, regresé a Chile donde la prensa ya había prendido la llama de la hoguera para incendiar a estos impíos.

 

 

 

 

   
 

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